Acoso y chivo expiatorio

El fenómeno del chivo expiatorio está relacionado con cualquier tipo de acoso. Procede del mundo animal, y el ser humano como animal supuestamente evolucionado, debería haberlo dejado atrás hace mucho, pero no ha sido así. Para luchar contra un enemigo, hay que conocerlo. Y conociendo la relación entre acoso y chivo expiatorio, entenderás un poco mejor cómo actúa un acosador o acosadora. Si lees este artículo hasta el final, encontrarás un consejo que puede serte útil.

El término proviene de los sacrificios rituales de animales que la comunidad judía realizaba antiguamente como símbolo de la expiación de los pecados. Depositaban simbólicamente los pecados en el animal y después lo sacrificaban.

La caza de brujas de Salem, el antisemitismo de la Alemania nazi que derivó en el holocausto de los campos de concentración, la persecución de los afroamericanos en EEUU… Son algunos de los ejemplos más conocidos y horrorosos del fenómeno del chivo expiatorio.

En estos casos, el régimen dominante (ya sea político o religioso) aprovechó los prejuicios de la población para avivar el odio contra el colectivo que deseaban eliminar o al menos diezmar. Conseguían que una parte de la población achacara sus problemas e esa minoría étnica o grupo social.

Inculcaban al pueblo que la presencia de estos grupos producía pobreza. Según ellos, se apropiaban de la riqueza del país o les quitaban el trabajo, eran los responsables de todos los delitos, asesinatos, violaciones, etc. Hurgaban en el pasado remoto, donde habita ese instinto básico propio de una manada de animales. Lo despertaban e incitaban a la violencia, o bien conseguían la conformidad con las atrocidades que cometería el propio estado con esas personas estigmatizadas.

Relación entre acoso y chivo expiatorio

Evidentemente, estos sucesos históricos y el acoso actual no son comparables. Las diferencias son muchas: el contexto histórico, la magnitud y el horrible desenlace, pues derivaron en torturas, asesinatos y genocidios.

Pero aunque el acoso se dé de forma individual y más silenciosa, tiene el mismo origen: como os comentaba, el fenómeno del chivo expiatorio, entre otros factores. En algunos casos, los acosadores y acosadoras son personas con problemas que descargan su rabia y frustración en otras. En otras ocasiones, es una forma de discriminación grupal contra una persona por cualquier motivo, como ya se describió en otro artículo en el cual se proporcionaban las claves para identificar el acoso.

¿En qué consiste?

Es un mecanismo que existe en las manadas de algunas especies animales para apartar e incluso eliminar a un miembro débil que las pueda poner en peligro.

Con frecuencia se trata de individuos que nacen con alguna deficiencia física que obstaculizaría la huida o la lucha contra los depredadores, los desplazamientos en búsqueda de alimentos o agua, etc.

Un individuo especialmente temeroso también podría perjudicar a la manada en todas estas circunstancias.

¿Pretendemos ser seres evolucionados?

Pues desterremos de una vez por todas un fenómeno cruel que únicamente tiene sentido para la supervivencia de animales salvajes en condiciones extremas y emplazamientos como la jungla, la sabana, la estepa, etc.

Desde hace mucho, los seres humanos conseguimos aislarnos de los peligros naturales. Nos agrupamos en poblaciones más o menos grandes, entornos que nos protegen de los depredadores, al menos de los no humanos.

No tiene sentido práctico, y mucho menos todavía desde un punto de vista humanitario, por supuesto. Los seres humanos somos también capaces de demostrar empatía y solidaridad con personas vulnerables. Explotemos estas facetas que, lejos de debilitar a la sociedad, la fortalecen.

Y ahora viene el consejo que te prometí. para que te lleves algo a nivel práctico que te puede ayudar.

Está relacionado con la gestión emocional y el trabajo interno en caso de que sufras acoso o esté comenzando:

A veces, el acosador/a es también una persona que sufre. Pero en otras ocasiones, simplemente se trata de una personalidad cruel. Demuestra una actitud básica y animal. En estos casos, imagínalo en una situación ridícula, piensa en tu acosador como en un macaco o cualquier otra cosa graciosa que se te ocurra. Ello te ayudará a restarle parte del poder que tiene dentro de ti.

Y digo dentro de ti porque, como es lógico y comprensible, cuando alguien nos acosa, tendemos a percibirlo más fuerte de lo que es y concederle más poder sobre nosotros del que tiene realmente. No solo me refiero a la fuerza física, también a la psicológica, que es todavía más importante.

Percibimos a nuestros acosadores como gigantes a los que es imposible hacer frente. Pero si te los imaginas de esta forma y tumbas el mito, es muy probable que descienda el miedo que les tienes.

Utiliza el humor

Una vez alguien me contó que cuando una persona le daba miedo o le infundía demasiado respeto, como por ejemplo un profesor severo, el día del examen se lo imaginaba sentado en el retrete haciendo sus necesidades. Esta imagen cómica tumbaba el mito del profesor como un ser casi mitológico. Era una forma, un poco gamberra pero efectiva, de lograr que su imaginación bajara al profesor de las alturas. Lo devolvía a su condición humana real. Eso despertaba una sonrisa en esta persona y, aunque su ansiedad no desaparecía, se quedaba en niveles mucho más tolerables.

El principio con los acosadores es el mismo: si recurres al humor, te los imaginas en una actitud o circunstancia ridícula, etc. te darás cuenta de que no son tan poderosos y te desbloquearás. Incluso te ayudará a darte cuenta de que algunos de ellos (sobre todo en el caso de niños y adolescentes) son en realidad personas vulnerables que no saben desahogar de otra forma su rabia y su frustración.

Invéntate lo que quieras e imagínalo. Como en el ejemplo del profesor, el miedo no desaparecerá, pero será más asumible y controlable para comenzar a enfrentarte al desafío.

¿Te gusta Harry Potter? ¿Recuerdas ese episodio de la saga en el cual uno de los profesores de Hogwarts enseña a sus alumnos y alumnas un conjuro para convertir a un ser que les produce un gran terror en lo más gracioso que imaginen? Pues se trata de algo parecido.

Es un recurso que no hace daño a nadie porque únicamente se trata de utilizar internamente el humor y la imaginación a tu favor. La imaginación se pone en tu contra cuando te convence de que el acosador o acosadora es un ser todopoderoso. Eso no es real y tú puedes deshacer el hechizo.

Piensa que eres un ser evolucionado y que, por lo tanto, tienes numerosos recursos para deshacerte del maltrato de una forma humana e inteligente.

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