¿La autodefensa es violencia?

Oigo con demasiada frecuencia, al hablar de autodefensa y sobre todo respecto al bullying, que la violencia no se debe responder con más violencia. Esto en ciertas ocasiones se trata de una confusión debida a un desconocimiento sobre el concepto de la autodefensa y de las artes marciales, en general. Así que dedicaré este post a responder a la pregunta que le da título: ¿La autodefensa es violencia?

El cine y más recientemente internet han contribuido a generar una imagen de las artes marciales que no se corresponde con la realidad. Aunque haya unos pocos films que muestren la esencia real de las artes marciales, el resto escenifica peleas de extrema violencia, sangrientas, vengativas, etc.

Respecto a internet, también podemos encontrar multitud de peleas encarnizadas en las que de nuevo llueven los golpes sin control y fluye la sangre. También se muestran contenidos en los que sale a relucir la deportividad, el respeto y el honor, pero parece que no atraen tanto como los violentos. Lo cual revela el perfil violento del público que busca este tipo de contenidos, más que de los practicantes de artes marciales.

Pero la realidad es muy diferente: la inmensa mayoría de practicantes de artes marciales lo hace con un espíritu pacífico y respetuoso, como un modo de desarrollo personal integral. De eso estoy totalmente seguro, porque me he movido muchos años en el ambiente de las artes marciales y es lo que he encontrado.

Seguidamente, daré los argumentos que apoyan mis afirmaciones:

1. Concepto de autodefensa

La palabra es bastante gráfica y lo dice todo:

AutoDefensa = defensa de uno/a mismo/a. Defensa es el antónimo de agresión

2. Autodefensa y pacifismo

Para el que no lo sepa, las artes marciales orientales tienen su origen en el budismo, filosofía que proclama la paz y el respeto de cualquier forma de vida: humana, animal o vegetal. Para ellos, la vida es preciosa. Pero eso también incluye a la propia vida , evidentemente.

Las artes marciales tienen su origen en el budismo.

Según esto, no solo tenemos el derecho, sino incluso el deber de proteger nuestra vida, Eso sí, intentando provocar el mínimo daño posible. Esa es la esencia de las artes marciales, y por tanto, de la autodefensa.

Sirva de ejemplo lo siguiente:

Una parte del entrenamiento del karate se basa en las katas. Kata significa «forma» en japonés y consiste en una serie de movimientos teóricos, sin compañero normalmente, que sirven para trabajar la técnica. Pues bien, dichos movimientos empiezan siempre con una defensa ante un ataque imaginario. Después se continúa con un contraataque. Esto demuestra que este arte marcial, como los demás, está pensado «únicamente» para defenderse de una agresión.

3. Autodefensa y derechos fundamentales

Voy más allá y afirmo que el derecho a la autodefensa está amparado por la mayoría de las constituciones y la Declaración de Derechos Humanos, aunque no se mencione explícitamente, como es lógico. Pero se deriva de ellos. Veamos algunos ejemplos:

Declaración Universal de los Derechos Humanos

Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 12: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación…

(Ver Declaración Universal de los Derechos Humanos)

Constitución Española

Artículo 15: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes…

Artículo 18.1: Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

(Ver Constitución Española)

Estos derechos, amparados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por la Constitución Española, son vulnerados cuando se produce bullying y ciberbullying.

(También lo son en otros tipos de acoso, pero hago hincapié en el escolar, porque en los casos de acosos a adultos, sí es aceptada la autodefensa)

Pero por desgracia, a veces, estos derechos no son protegidos por los poderes públicos ni por el centro educativo en el que se producen.

Entonces, ¿le decimos a un chico o a una chica que sufre acoso: «Mira, no te vamos a proteger de tus agresores/as, pero tú tampoco te defiendas, porque eso es violencia»? ¿Os parece justo?

Os pongo un ejemplo de un caso del que tuve conocimiento hace unos años:

Un adolescente sufría bullying y lo contó a sus padre. Estos insistieron a su hijo en que no se defendiera, porque eso también era violencia. Confundieron pacifismo con pasividad.

Como consecuencia, el bullying no solo continuó, sino que se agravó.

No sé vosotros, pero yo opino que estos padres, con toda la buena intención del mundo, no solo pecaron de ingenuidad, sino que perjudicaron gravemente a su hijo. No solo por bloquear su derecho a defenderse, sino también por dañar su autoestima, pues le transmitieron implícitamente que su vida, su integridad física y moral importaban menos que la de otros, que además eran sus agresores.

Como decía más arriba, al referirme al budismo, el respeto a la vida incluye también la nuestra.

Os voy a decir lo que yo transmito a mi hijo:

“Nunca agredas a nadie, ni lo insultes, ni lo humilles, ni te burles. Ignora los insultos y las burlas, no las respondas jamás con golpes. Pero jamás permitas que te agredan. Esa es la línea que nadie debe traspasar. Tienes derecho a defenderte. Pero no te extralimites, no provoques más daño del imprescindible para evitar la agresión.»

No me creo perfecto y, respecto a la educación, a veces no estoy seguro de estar haciendo lo correcto; como muchos otros padres y madres, supongo. Pero en este asunto, creo que no me equivoco. Probablemente algunos de vosotros no estaréis de acuerdo conmigo, pero yo creo firmemente en ello y también creo que hago lo mejor para mi hijo educándolo en valores, inculcándole el respeto a los demás y el autorrespeto al mismo tiempo.

Y ahora disculpadme si en las siguientes líneas soy políticamente incorrecto:

Esta “prohibición” institucional y a veces social de defenderse, que en muchos casos proviene del centro educativo, no tengo claro si tiene origen en la ingenuidad, la falta de empatía, la hipocresía o incluso en la desfachatez. Me explico:

Si la víctima de acoso fuera el hijo/a de un docente o del director/a del centro, ¿seguiría pensando lo mismo? ¿Le diría a su hijo/a que no se defendiera, incluso sabiendo que ello puede conllevar secuelas físicas y psicológicas de por vida o, en los casos más extremos, el suicidio?

Si la respuesta fuera afirmativa, se trataría de una ingenuidad que no comparto pero respeto, porque sería bienintencionada, posiblemente causada por una fe ciega y malentendida en las instituciones.

Pero si la respuesta fuera negativa, eso ya no lo respeto. Estaría motivada por la falta de empatía y la hipocresía. Si además, el centro educativo mira hacia otro lado y no toma medidas, añadimos la desfachatez y cosas peores que prefiero no nombrar.

Eso sí, quiero dejar claro que no estoy generalizando. Cada día que pasa, hay más colegios e institutos comprometidos y concienciados en este asunto, que diseñan y aplican protocolos de prevención y actuación ante el acoso escolar. Pero, por desgracia, aún falta camino por recorrer.

Os dejo unas preguntas para la reflexión:

¿Quiénes somos nosotros —padres, madres, docentes, directores de centros educativos…— para prohibir a una persona que se defienda ante una agresión grave?

¿Por qué la autodefensa se admite en los casos de violencia de género, por ejemplo, pero no en los de bullying? ¿Porque se trata de menores? ¿Acaso los menores no tienen derecho a defenderse?

Los derechos establecidos por la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos habla de personas, no de adultos únicamente.

Para finalizar e ilustrar lo que he defendido en este artículo, veamos una comparativa entre las actitudes de una persona que ejerce la violencia física y otra que practica la autodefensa:

Utilizo mis conocimientos de lucha para hacer prevalecer mi voluntad.

Agredo a cualquiera que me insulte, me critique o me mire mal.

Si alguien me intenta agredir, le provoco el mayor daño posible

Jamás huyo ni evito una pelea. Eso es de cobardes.

Muestro a menudo mis conocimientos de lucha para que nadie se atreva a meterse conmigo.

Utilizar la fuerza es la única forma de que te respeten.

En una pelea siempre hay que anticiparse y golpear primero. El que golpea antes, golpea dos veces.

Nunca utilizo mis conocimientos de autodefensa de forma abusiva.

Ignoro burlas e insultos. Únicamente utilizo mis conocimientos de autodefensa si mi integridad
física se ve amenazada
.

Si no tengo más remedio que defenderme, lo hago de forma proporcional a la agresión y no causo más daño del necesario para salir sano y salvo.

Solo utilizo la autodefensa como último recurso. Antes intentaré dialogar, huir o pedir ayuda.

Nunca exhibo ni presumo de mis conocimientos.

Siempre hay que intentar evitar el enfrentamiento físico.

Jamás ataco primero. Solo me defiendo si alguien intenta golpearme o herirme de algún otro modo.

Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento

Eleanor Roosevelt

Después de leer este artículo, ¿sigues pensando que… la autodefensa es violencia?

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