Pelea, acoso, matón y acosador

Es frecuente oír en boca de personas que restan importancia al acoso escolar, frases como las siguientes: “En los colegios e institutos siempre ha habido peleas” o “Siempre han existido los matones”. Las dos frases son igual de absurdas y peligrosas, no porque sean falsas, sino porque enmascaran la realidad. Acto seguido, paso a explicar las grandes diferencias entre pelea, acoso, matón y acosador.

Antes, una puntualización: aunque escriba en masculino, me estoy refiriendo a los dos géneros. Especificarlo en cada ocasión haría la lectura muy farragosa.

La violencia dominante en el acoso es la psicológica
La violencia dominante en el acoso es la psicológica

Estamos de acuerdo en que las peleas y los matones han existido siempre. Otra cosa muy diferente es equiparar el concepto de pelea al de acoso, y el de matón al de acosador. Quien afirma tal cosa revela, en el mejor de los casos, un desconocimiento total o, en el peor, mala fe e hipocresía, como ya se comentó en el artículo ¿La autodefensa es violencia?

Por otra parte, que algo negativo haya existido siempre no significa que haya que aceptarlo. Por ejemplo, las guerras han existido siempre y creo que estaremos de acuerdo en que hay que intentar evitarlas.

Por consiguiente, mi tarea en el presente artículo es tumbar estos argumentos, desglosando y contraponiendo los conceptos de pelea/acoso, por un lado, y matón/acosador por el otro.

PELEA

ACOSO

Es fortuita, surge espontáneamente

Es premeditado y planificado

Suele estar provocada por un conflicto entre dos partes

No tiene por qué existir conflicto previo: se elige una víctima y se le ataca

Se da de forma aislada e impredecible

Es repetitivo y continuado en el tiempo

Provocada por la impulsividad

Enraizado en la violencia, el odio y la discriminación

MATÓN

ACOSADOR

Objetivo jerárquico: demostrar que es el macho/hembra alfa

Objetivo: destruir a su víctima

Comportamiento dominante: busca liderar el grupo a través de la violencia

Comportamiento antisocial: manipula al grupo para que colabore en la destrucción de su presa

Predomina la violencia física

Predomina la violencia psicológica

Agrede indiscriminadamente

Elige una víctima y no para hasta destrozarla o hasta que alguien lo detenga.

Es importante desarrollar algunas de estas ideas:

El objetivo del simple matón es jerárquico.

Intenta demostrar que es el macho/hembra alfa. Si su víctima demuestra sumisión, la deja en paz.

El objetivo del acosador es destruir a su víctima.

Si esta demuestra sumisión, el acoso, lejos de finalizar, se intensifica.

Conducta antisocial de los acosadores
Conducta antisocial de los acosadores

La conducta del acosador es mucho más antisocial que la del simple matón.

Utilizando una analogía del mundo animal: el matón aspira a ser el jefe/jefa de la manada; forma parte de ella, aunque sea intentando dirigirla mediante la violencia.

El acosador actúa más como un depredador infiltrado que ataca a la manada, “devorando” a los miembros que considera más débiles. Mediante la manipulación, consigue que otros miembros se alíen con él. Es todavía más cobarde que el matón.

NOTA: la palabra «considera» está en cursiva para destacar que el hecho de que el acosador considere débil a su víctima no significa que esta lo sea. Es una percepción subjetiva y frecuentemente alterada de la realidad. Suele confundir ciertos rasgos físicos y psicológicos con debilidad. El concepto de debilidad del acosador es como un enorme saco en el que cabe casi todo, con tal de justificar sus ataques injustificables, motivados por la envidia, la discriminación y el odio.

En el matón, la violencia que predomina es la física. En el acosador, la psicológica.

Toda violencia física implica violencia psicológica, pero el matón no suele ser consciente de ello. La utiliza por sí misma, para conseguir la sumisión. Sin embargo, la violencia física del acosador es un instrumento más al servicio de la violencia psicológica para humillar, acabar con la autoestima y la dignidad de su víctima.

Aunque el matón también utiliza los insultos y las burlas, no tienen una connotación tan humillante y discriminatoria como la del acosador. La violencia del matón es directa, mientras que la del acosador es mucho más refinada y destructiva.

Por lo tanto, las consecuencias psicológicas de las agresiones del acosador son mucho más graves y duraderas que las del matón.

A MODO DE CONCLUSIÓN:

Todo acosador es un matón, pero no todos los matones son acosadores. Podríamos decir que el acosador es mucho más que un simple matón, porque cuenta con un plus de crueldad, falta de empatía y de remordimientos. Traza una estrategia para destruir psicológicamente a su víctima. Pondrá al servicio de esta violencia psicológica otros tipos de violencia: verbal, física, social (exclusión), etc.

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